sábado, 19 de octubre de 2013

Cuando muera gente, empezará todo.

¿Oyes ya sonar los tambores? ¿Oyes ya crujir el asfalto?
Cuando muera gente, empezará todo.
¿Oyes ya como el viento azota las banderas? ¿Oyes ya como la sangre se desploma contra el suelo?
Cuando muera gente, empezará todo.
Cuando las lágrimas se fuguen de los ojos del trabajador explotado, cuando las calles se hinchen de justicia,
cuando el reflejo de tu mirada lo puedan ver millones de personas, empezará todo.
Y en ese instante ni tu ni nadie lo podrá parar.
Ya puedo sentir su amargo aliento en esta triste realidad. Le tendremos que enseñar a lavarse los dientes todos los días. No le dejemos creer que nos puede introducir el miedo en nuestras venas como si de un clavo se tratara. No le dejemos creer nos puede robar nuestros bienes más preciados como una piruleta a un niño. No le dejemos creer que derramar sangre es gratis. Afilemos nuestros cuchillos para dar comienzo a esta matanza.
¿Cuándo terminará? No lo sabemos. ¿Quién ganará? No lo sabemos. No es una lucha de un solo día, de un solo mes o de un solo año, sino que es una lucha diaria. Así que no importa si nieva o llueve, si hace frío o calor. No me importa tropezar dos o tres veces con una misma piedra, si eso luego me sirve para coger la piedra y lanzársela a la cara a esa persona que decía que no podía hacer realidad mis sueños.

Ve contando los días que te quedan de vida, que cuando la gente se de cuenta de que existes y de que te pueden cambiar, no serás más que un mero fantasma del pasado.




lunes, 7 de octubre de 2013

Asesino de sueños.

Ya oigo el crujir de sus cadenas. Ya siento su hélida mano rozando mi espalda. Ya huelo su pútrido aliento.
¿Quién hablaba de la existencia de un cielo y de un infierno?
Yo aquí solo veo oscuridad.
No se que me deparará este negro futuro, pero eso es algo de lo que ya no me tengo que preocupar nunca más.
Mi muerte será olvidada como otras muchas, la vida seguirá fluyendo como hasta ahora. Y todo por culpa un pequeño grupo de personas.
Demasiada gente hay ya en el corral de los quietos. El destino nunca terminará de jugar a la ruleta rusa con las vidas humanas.
No me queda otra opción, aprovecharé al máximo todo el tiempo que me queda antes de que la oscuridad se cierna sobre esta cálida ciudad.

 El verdadero camino empieza ahora.